Centro de Dharma

Centro de Dharma Cóndor Blanco

El Centro de Dharma Cóndor Blanco es un espacio en donde se entregan y practican enseñanzas provenientes del Budismo Tibetano Mahayana, donde el principal foco está dirigido a la iluminación en Sangha, es decir, en comunidad o Tribu.

Este camino de enseñanza busca unir las cuatro grandes ramas del budismo tibetano:

- Nyingma Pa (“la antigua escuela” o “la escuela de las antiguas traducciones”)

- Kagyud Pa (conocida como “el linaje oral” y la escuela del “linaje de práctica impecable”)

- Sakya Pa (custodia principal de la enseñanza del Lamdré o “Camino del Fruto” o “del resultado”)

- Gelug Pa (linaje de los “Gorros Amarillos” del Maestro Atisha).

El Centro Budista CB empezó en el 2010 con Suryavan Solar y Sol Devanita, quienes iniciaron las actividades budistas al recibir en la Montaña Cóndor Blanco la visita del Lama Dorje, provinente de Nepal.

Dentro del Centro fué creada la Escuela Bodhisattva, que funciona a nivel internacional en 13 países y forma parte de la Organización Cóndor Blanco, dedicada al desarrollo y crecimiento personal,fundada hace más de 30 años por Suryavan y Sol Devanita..

¿Cuál es el objetivo del Centro de Dharma Cóndor Blanco?

El objetivo de CDCB es descubrir el potencial profundo de los seres humanos a través de la filosofía, ciencia y métodos del Budismo Tibetano, entregando enseñanzas y herramientas para que todas las personas aprendan de alguna manera a dar sentido a sus vidas, pudiendo así alcanzar la felicidad permanente, independiente si el practicante es o no Budista.

Simplemente, el propósito es que las personas desarrollen conciencia y valor interno, amor y compasión por todos los seres sintientes.

A través del método se busca despertar la naturaleza interna de la mente pura y gradualmente llevar a todos los seres, sin excepción, a la perfecta iluminación.

Citas del Dalai Lama:

La esencia de las religiones y el budismo es la misma: la práctica del amor, para lo cual es necesario poner énfasis en el perdón y compartir el sufrimiento ajeno.

La esencia de la vida espiritual está formada por nuestros sentimientos y nuestras actitudes hacia los demás.

Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal.

La amistad sólo podía tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad

Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.

Aunque haya religiones diferentes, debido a distintas culturas y tradiciones, lo importante es que todas coinciden en su objetivo principal: ser buena persona y ayudar a los demás.

La bondad o la maldad de los actos lo determina su fruto.